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CENTRO HISTORICO DE SEGOVIA Y SU ACUEDUCTO

NOTICIAS


Los expertos cuestionan las intervenciones de restauración realizadas en el Acueducto

17 de noviembre de 2009

Los sillares sufren un proceso activo de arenización y pérdida de material que hay que parar.

La limpieza con chorro de arena y los tratamientos con resinas y morteros han sido agresivos


Los políticos hablan del apoyo necesario de todas las administraciones, e incluso del sector privado, para conservar el patrimonio, una tarea que «no se entiende sin concertación interinstitucional», en palabras del director general de Patrimonio Cultural de la Junta de Castilla y León, Enrique Sáiz, que ayer asistió a la inauguración de las jornadas sobre conservación del Acueducto de Segovia que ha organizado el Fondo Mundial de Monumentos (World Monuments Fund). Pero Sáiz reconoció que existe «un desencuentro administrativo y una distinta visión de los valores » entre la Junta y el Ayuntamiento de Segovia que, en su opinión, ha frenado la elaboración de un plan integral de gestión que comprenda el Acueducto y el conjunto histórico de la ciudad, semejante al que se ha puesto en marcha en Ávila y Salamanca (las otras dos ciudades de la comunidad Patrimonio de la Humanidad).

Y mientras el representante del Gobierno regional aboga por llegar a un acuerdo con el Ayuntamiento de Segovia, una vez que «enfoque de forma distinta algunas soluciones», al menos sobre el futuro del Acueducto, los expertos internacionales que participan en las jornadas cuestionan, desde su independencia, las intervenciones realizadas en el monumento a lo largo de los años.

La iniciativa del Fondo Mundial de Monumentos, que tiene su sede en Nueva York, persigue, precisamente, la elaboración de ese plan de gestión, además de promover el debate técnico sobre la situación actual del monumento, su gestión y conservación como obra hidráulica, su influencia en la planificación de la ciudad e implicar a los ciudadanos y a las instituciones, como señaló José María Ballester, coordinador del encuentro y ex director de Patrimonio Cultural del Consejo de Europa.

La situación actual, por otra parte, es la consecuencia del paso de los siglos, de la acción de los agentes meteorológicos y de las intervenciones humanas. Y éstas, en opinión de los expertos, no han sido muy afortunadas.

Patologías

José Delgado Rodrigues, geólogo y director del departamento de Geotécnica del Laboratorio Nacional de Ingeniería Civil de Portugal, partió en su intervención del reconocimiento de no haber hecho un estudio en profundidad de los problemas que aquejan al Acueducto. Sin embargo, en las impresiones de una primera visita le llamó la atención la «estructura elegante de los arcos» y la colocación de los grandes sillares de granito 'a piedra seca'.

Desde lejos apreció que los bloques están en una situación general bastante buena, porque «si no miras de cerca no ves problemas graves que te digan que hay que intervenir mañana». En esta primera impresión, añadió, la conclusión es que debemos cuidar el Acueducto, «pero no presionados por una urgencia que podría motivar errores graves», pues «hay tiempo para actuar».

Pero hay problemas, y el principal es la degradación del granito. Muchos bloques están redondeados, han perdido las aristas y, en algunos sillares, los puntos de contacto no son suficientes para repartir de forma adecuada la presión, lo que puede derivar en futuros problemas estructurales del monumento.

Delgado Rodrigues, que habló desde su independencia y con su punto de vista de geólogo, comentó que al ver los estudios realizados se comprueba que la mayor parte de los problemas del Acueducto han sido identificados por los técnicos y que para resolverlos han sido implementadas diversas soluciones, lo que a su vez ha reportado mucha información que todavía hay que valorar.

Aprender de los errores

Y es importante analizar las intervenciones que no han sido buenas, porque con ellas se aprende más. Así, repasó las restauraciones de los años 1970 a 1973 y de 1992 a 1994 y, más que conclusiones definitivas, planteó muchas preguntas sobre los tratamientos utilizados (inyecciones de resina epoxy, sellado de juntas con diversos morteros, consolidaciones de varios tipos...), para cuestionar algunos: el relleno de espacios entre sillares con morteros de cemento en el 73 no es la técnica más apropiada y fue «una mala solución»; otra acción, como la limpieza «agresiva» con chorro de arena de los años 90, produjo mayor arenización y no estaba justificada por estudios técnicos, ya que «los riesgos potenciales de estas acciones no fueron establecidos».

Fuente: Norte de Castilla.es


Ultima actualización: 22 de Noviembre de 2009


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